Este catálogo se incluía en un ejemplar del Reader’s Digest en español que conservaban mis padres. De estos juguetes, sólo recuerdo haber tenido el muñeco del Hombre Nuclear y los autos conocidos como Pilotos Infernales, cuya mecánica era en si misma extraña: estaban diseñados para chocar y reconstruirse ad infinitum, algo bastante adecuado para el trato que reciben originalmente. Quienes aun conservan sus juguetes de la infancia podrán encontrar en ellos las huellas del uso; nada más triste que un juguete de otra época en perfecto estado de conservación. ¿Cuál es el objetivo de comprar juguetes si no es para usarlos? En Toy Story 2 hay una reflexión al respecto. En todo caso los juguetes ‘de diseñador’ fueron el paso lógico (e inteligente) al coleccionismo ‘retro’. Hace tiempo que bazares como la Lagunilla fueron saqueados de las auténticas reliquias de la infancia perdida. El mercado de la nostalgia es un gran negocio.
Hay que notar la aparición de muñecas con vestidos tradicionales mexicanos; resabio del orgullo nacional de la década de 1970. Destacan además la presencia de órganos eléctricos, la Mujer Biónica y por supuesto las muñecas Comiditas y Lagrimitas.