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viernes, abril 22, 2016

Cosas que se hacen con libros: columnas

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A veces, cuando veo un botadero de libros viejos, me pregunto a dónde irán a parar después. En Rusia pueden convertirse en soluciones de infraestructura, aunque también, desde otro ángulo, en arte callejero.

martes, noviembre 11, 2008

Cosas que se hacen con libros: USB

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El objetivo del proyecto Blood on Paper del museo Victoria and Albert (Inglaterra) era que los artistas tomaran un libro y lo convirtieran en pieza de arte. Richard Shed creó algo bastante significativo para la época: tomó fotografías de las páginas de un viejo ejemplar de El nuevo Maquiavelo de H.G.Wells y depositó la información en un USB cuyo diseño es una réplica del libro original. Al parecer sólo son imágenes de su mano sosteniendo las hojas, así que la resolución debe ser muy buena para poder leerlo por completo. 


Vía Gizmodo

miércoles, octubre 01, 2008

Un tornado de libros

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jueves, junio 19, 2008

Libros del espacio

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Read this document on Scribd: Estaciones del Espacio


Me gusta el retro-futuro y el space-art de las décadas 1950-1970. Esta pieza de la Editorial Novaro fue producto de una búsqueda intensiva en librerías de viejo; lo ideal en este tipo de expediciones documentales es tener muy en claro qué es lo que se busca, y en este sentido pude toparme con auténticas joyas de la época de la carrera espacial, volcadas en medio de libros infantiles y pulps en español e inglés. El precio actual fue de diez pesos –impreso en una etiqueta en la primera página–.

‘Estaciones del espacio’ fue publicado en 1958, hace cincuenta años. En perspectiva el hombre no ha llegado demasiado lejos desde entonces, y la única estación espacial conocida es un frágil armatoste cuyo costoso mantenimiento contrasta con los limitados beneficios que se han obtenido de sus investigaciones.

Últimamente no he visto que en el mercado mexicano se editen libros de divulgación científica infantil en este formato, y mucho menos libros ‘de autor’. Es un género que debería volver, especialmente ahora que la ciencia es vista por algunos con indiferencia y por millones de personas como una religión en la que solo unos cuantos son capaces de entenderse con ella. Tengo la impresión de que pocos editores apuestan a esta clase de proyectos, espero equivocarme.

Willy Ley, de origen alemán, pero asentado en los Estados Unidos tras huir de los nazis, fue un famoso científico de cohetes e impulsor de la investigación espacial. El arte es de un oscuro ilustrador llamado John Polgreen, especialista en imaginería espacial. Aquí algunas de sus obras.

Aquí encontrarán Dreams of Space, una galería online de space-art clásico, donde además incluyen las portadas de los otros dos números que completan la serie a la que pertenece este libro, Pilotos del espacio y Satélites artificiales, también de Willy Ley.