A veces, cuando veo un botadero de libros viejos, me pregunto a dónde irán a parar después. En Rusia pueden convertirse en soluciones de infraestructura, aunque también, desde otro ángulo, en arte callejero.
La idea es magnífica para un cuento de CF: la casa futurista se colocaría en la parte posterior de los anuncios espectaculares que brotan como hongos en las autopistas gringas. ¿Tomaron en cuenta es el riesgo que correrían sus habitantes debido al efecto de los vientos en la estructura?